Se centra en proyectos de salas blancas profesionales y equipos de salas blancas farmacéuticas.
Tras años diseñando y validando salas blancas en los sectores farmacéutico, de dispositivos médicos y biotecnológico, hemos aprendido una dura verdad: tener una sala blanca no sirve de nada si la estrategia de desinfección se deja a un lado. Y no, limpiar las superficies con lo que tengamos a mano no cuenta.
En las operaciones del mundo real, confiamos en tres métodos probados: irradiación germicida UV-C, aerosoles a base de alcohol isopropílico (IPA) o etanol y fumigación con ozono (O₃), cada uno con distintas fortalezas, limitaciones y casos de uso ideales.
Las lámparas UV-C son excelentes para la descontaminación del aire y de superficies expuestas, especialmente en campanas de clase ISO 5 o cámaras de paso vacías. Pero ¿en zonas con sombra? La luz UV no las alcanza. Siempre combinamos la luz UV con la limpieza manual; es un complemento, no una solución.
Los desinfectantes a base de alcohol (normalmente alcohol isopropílico al 70 %) son fundamentales para la higiene diaria en salas blancas. De acción rápida, sin residuos y eficaces contra la mayoría de las bacterias y virus, son perfectos para limpiar superficies de trabajo, herramientas y cambiar guantes. Sin embargo, no eliminan las esporas, y su uso excesivo puede degradar ciertos materiales o generar estática. Por ello, especificamos toallitas compatibles y programas de rotación con agentes esporicidas.
El ozono, por otro lado, es nuestra opción preferida para la descontaminación profunda de toda la sala durante las paradas o después de eventos de contaminación. Como gas, penetra por todos los rincones, incluso dentro de los conductos. Sin embargo, es corrosivo, requiere estrictos protocolos de seguridad y una aireación exhaustiva antes de volver a entrar. Solo lo recomendamos para intervenciones programadas y diseñadas, no para uso rutinario.
¿El mayor error que observamos? Confiar en un solo método. La higiene eficaz en salas blancas se basa en varios pasos: limpieza diaria con alcohol isopropílico para el control operativo, luz ultravioleta para el mantenimiento del aire y las superficies, y desinfección periódica con ozono o vapor de peróxido de hidrógeno para la desinfección final.
En definitiva, la desinfección no se trata de cumplir con las normas, sino de proteger su producto, a sus pacientes y su reputación. Y eso empieza por elegir la herramienta adecuada para cada tarea.
Maquinaria farmacéutica de Suzhou Co., Ltd.
2026/01/28
Desaparecido en combate